martes, 9 de febrero de 2016

Charla de EL ESPECTADOR con la que puede ser la primera pareja gay en casarse

Matrimonio igualitario, en su recta final 

Charla con la que puede ser la primera pareja gay en casarse

Una charla con la que puede ser una de las primeras parejas homosexuales que se case en Colombia, si es que la Corte Constitucional falla a su favor una tutela que interpusieron hace casi dos años.



Fernando José Silva (izq.) con Ricardo Betancourt en su apartamento, en el norte de Bogotá. / Andrés Torres - El Espectador

Fernando Silva: Nunca nos hemos separado. Desde 1983 hasta hoy.

Ricardo Betancourt: Arrancamos desde cero desafiando a toda la sociedad, a la familia y a uno mismo, porque ser gay es ir en contra de la manera en que fuimos criados. Porque somos de otra época, de esa en la que era un delito ser marica. Digo esa palabra porque esa es la forma antigua y tristemente actual con la que la gente homofóbica se refiere a nosotros. Pero cuando uno se acepta como es le pueden decir loca o marica y no importa.

F: Comenzamos sólo hablando y en una Semana Santa nos vimos por fuera de Bogotá y tomándonos unas cervezas, formalizamos un poco más nuestra relación. Pero esto fue un proceso, no fue de un día para otro o un amor a primera vista.

R: No siempre el amor entra por los ojos.

F: En 1986, por cosas de la vida, me fui de la casa y le propuse a Richard que se fuera a vivir conmigo. Esa decisión no generó ningún problema con mi familia, pues son muy liberales. Además de mí, tengo dos hermanos gais. Para Ricardo fue más complicado porque viene de un entorno muy conservador.

R: Para mí fue muy diferente. La familia se convierte en una presión muy fuerte y uno no quiere defraudar o humillarlos. Pero lo logramos y ha sido un proceso largo, pero feliz. Como todas las parejas discutimos mucho. Somos los críticos más duros de cada uno, porque creo que estas relaciones no son para alcahuetear, sino para construir y crecer.

F: Después de tanto tiempo, hoy soy el hombre más feliz del mundo. Me siento así porque tengo a Ricardo y tengo su apoyo. Así nos agarremos y duremos un día sin hablarnos.

F y R: Pero como J. Balvin: Ahí vamos.

R: Sí, esto es para machos.

F: Eso, para machos como dijo Felipe Zuleta. Es muy duro porque tienes que ir en contra de todo. Ser gay no es fácil.

¿Qué tan cierto es el mito de la promiscuidad en los homosexuales?

R: La promiscuidad sí existe, estaría mal negarlo.

F: Pero todo esto ha cambiado con el paso del tiempo. Por ejemplo, las cosas eran muy distintas cuando todavía no se hablaba del VIH y el sida. Empezamos a escuchar de esto unos seis años después de que nos conocimos y se convirtió en un tema muy complicado.

R: Ese tema frenó mucho la promiscuidad. La gente ahora tiene mucha más conciencia y se cuida más. El mundo gay ha cambiado bastante.

F: La gente ya sale más fácil del clóset.

R: Hoy existe una experiencia que marca un camino. Antes decían que uno era mariquita porque caminaba de cierta manera o porque era afeminado. Hoy en día ves una cantidad de gente gay muy distinta: con tatuajes, manillas y ropa de todos los estilos. Ahora son mucho más liberales y no les importa tanto lo que la gente diga de ellos.

¿Dentro de esos cambios podríamos incluir el hecho de que hoy estemos hablando de la posibilidad de un matrimonio entre personas del mismo sexo?

R: Sí. Antes no pensábamos en el matrimonio, sino solo en el presente. No soñábamos ni siquiera con que la cobertura de salud de mi pareja también me pudiera cubrir a mí. En esa época hablar de matrimonio no era posible, ni siquiera era normal aceptar abiertamente que uno era gay.

F: A nosotros, desafortunadamente, nos decepciona mucho que la comunidad le huya al tema y no le interese. El promedio de los gais no piensa en casarse. Pero ese no es el punto que nos proponemos. Lo que queremos es reivindicar nuestros derechos y los de la comunidad.

¿Por qué esperar tanto para casarse?

R: Porque es nuestro sueño.

(Fernando hace señas de que no y Ricardo se ríe)

R: Porque ha sido nuestro objetivo desde que nos conocimos. Porque queremos tener igualdad de derechos con los demás y el reconocimiento que merecemos como personas.

F: Yo pienso de una manera un poco más altruista. A mí el matrimonio me parece algo chévere: ir al notario, arreglarse y la celebración. Pero creo que es más que eso. Es una reivindicación de derechos para toda nuestra comunidad, sobre todo para los jóvenes. Sé que es una posición muy idealista, pero sí quisiera que tuviéramos una mayor aceptación. Que nos dejaran de ver raro cuando vamos al supermercado.

R: Es una cuestión de igualdad.

¿Y si no se aprueba el matrimonio igualitario?

R: Pues seguiremos esperando. Esto es un tema imparable que crece cada día más. Yo estoy convencido de que algo positivo va a pasar más adelante. Esto no puede aplazarse más. Si estamos hablando de paz y tanto la anhelamos, lo primero que hay que hacer es reconocer los derechos de las minorías para ir hacia una sociedad más justa y más íntegra. Eso sería lo ideal. Hay que ponerle un poquito de fe.

¿Cómo sería la vida sin el otro a partir de este momento?

R: Lo hemos pensado. A mí me tocaría irme de esta ciudad o del país, porque cada esquina, poste o tienda me acuerda a Fernando. Me haría falta hasta para pelear.

(Fernando se ríe).

R: Sin él todo sería muy difícil y yo sé que uno tiene que aprender a vivir sin el otro porque eso de que “me muero sin ti” o “no puedo vivir sin ti” como que no. Tratar de vivir sin esa persona es como cerrarle los oídos a la música. Un imposible.

F: ¡Ah!, esos son cursilerías. Pero sí sería muy difícil. Todo se complicaría. Yo adoro a Ricardo, lo amo. ¡No! Yo me moriría si le pasara algo. Deseamos morirnos al tiempo, el mismo día, en la misma situación para no sufrir. Yo si volviera a nacer, volvería a ser gay.

¿Cómo es la cotidianidad de ustedes?

R: La única diferencia es que no tenemos hijos. De resto, es completamente normal.

F: Aquí más temprano estamos en pijama, preparando el tinto y gritando: “¡Mijo, apúrese!”, o “¡Richard rápido porque tengo una cita y tengo que irme!”

(Hablan al mismo tiempo)

R: Él se levanta a las 6:30 de la mañana y yo a las 8:00 porque sino me levanto de mal genio.

F: Uy sí, es insoportable. Por eso es que yo en el horóscopo chino soy gallo y él es mono. Pero ya a esta edad somos muy diferentes. Antes nos encantaba ir a las discotecas toda la noche. Ahora ya nos da mamera y nos quedamos en el apartamento o salimos de la ciudad.

R: De resto, nosotros cumplimos con nuestras responsabilidades: yo estoy esperando mi pensión y Fernando trabaja en ventas. Lo normal de todas las familias.

¿Nunca pensaron en adoptar?

F: Yo hace 10 años sí quería. Me encantan los niños. Aunque ya no estoy interesado en eso. Pero sí lo pensamos. Hace 15 años se lo dije a Ricardo, pero él me dijo que no porque tendríamos que cambiar nuestro estilo de vida y a nosotros en esa época nos gustaba la rumba, salir a pasear, la libertad. Era un cambio de vida radical.

R: Me parece espantoso adoptar a nuestra edad. Nosotros ya estamos muy viejos para eso y un niño se merece lo mejor. Pero el derecho que tenemos a adoptar es fundamental porque se trata de darle amor y una mejor vida a un niño que no la tiene.

F: Igual es importantísimo que las parejas gais podamos adoptar. Es darle amor a un niño y una posibilidad de vida, de educación.

R: Uno de los mayores tabúes que tiene la gente, sobre todo la gente mayor, es que “ay, a esos niños los van a violar”

F: Que se van a volver homosexuales.

R: Pero en este país muchas veces los que violan son los padres, los padrinos y padrastros que se consiguen las mamás. Una persona que ha salido del clóset es una persona sana mentalmente y útil para la sociedad. Se ha comprobado en otros países que los niños adoptados por gais son personas más amables, más abiertas de mente, más tolerantes. Ese cuento de que por ser criados por homosexuales van a ser iguales o que van a ser abusados es absurdo.

¿Qué le quisieran decir al procurador?

R: Que se preocupe más por la desnutrición de los niños que se están muriendo en La Guajira. Que deje a un lado el lente inquisidor y camandulero. Que trabaje más por una sociedad justa.

F: Él es el “Doctor No”: no al matrimonio, no a la adopción, no al aborto, no a la eutanasia, no a todo. Es el “monseñor Ordoñez” y eso es lo que nos tiene jodidos en esta sociedad. Y le diría que suelte el poder porque esto es una sociedad democrática.




Tomado de http://www.elespectador.com/
Por: María José Medellín, Sebastián Jiménez
En Twitter: @Majomedellinc, @juansjimenezh



IMÁGENES de la Campaña SI ACEPTO IGUALDAD promovida por empresarios LGBT a la que estamos integrados...




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