“Lo único más poderoso que el odio es el amor”:
Bad Bunny pone a bailar al Super Bowl y reivindica a Puerto Rico y a la cultura latina
Con la frase “¡Qué rico es ser latino!”, Bad Bunny abrió en español el show de medio tiempo del Super Bowl 2026 —o Súper Tazón, como también lo anunciaban las pantallas— frente a más de 125 millones de personas. El artista puertorriqueño hizo historia al tomarse el escenario del Levi’s Stadium en Santa Clara, California, durante 13 minutos de música, baile y mensaje político-cultural, arrancando con “Tití me preguntó” y recorriendo éxitos como “Yo perreo sola”, “El apagón”, “NUEVAYoL” y “Debí tirar más fotos”, con el que cerró una presentación tan festiva como contundente.
La primera reivindicación fue personal y poderosa: “Nunca dejé de creer en mí”. Benito Antonio Martínez Ocasio recordó que llegó al Super Bowl LX porque jamás renunció a su sueño, desde sus inicios subiendo canciones a SoundCloud mientras trabajaba como empacador de supermercado en Vega Baja. Ese mensaje de autoestima y resistencia se materializó cuando, en medio del show, entregó uno de sus premios Grammy a un niño, conectando su historia con la de futuras generaciones que también merecen creer en sí mismas.
La segunda y tercera reivindicación llegaron desde lo cotidiano y lo político. Bad Bunny llenó el escenario de símbolos puertorriqueños: carritos de piragua, el cuatro, jíbaros bailando, partidas de dominó, barberías, salones de uñas y la icónica “casita” rosada de su gira.
Luego, al interpretar “El apagón” subido a un poste de luz, denunció los constantes cortes eléctricos que sufre la isla desde el huracán María, mientras el número 64 en su camiseta evocaba a las víctimas invisibilizadas. La crítica se amplificó con la referencia a “Lo que le pasó a Hawaii”, interpretada por Ricky Martin, una denuncia directa a la gentrificación y al despojo territorial que también amenaza a Puerto Rico.
Ricky Martin cantando “Lo que le pasó a Hawaii”
La cuarta reivindicación fue geopolítica y simbólica: América es un continente, no un país. Aunque pronunció en inglés un escueto “God bless America”, Bad Bunny enumeró países y territorios de todo el continente mientras desfilaban banderas, cerrando con una pelota de fútbol con clavos que decía “Together, We Are America” y una frase final en español: “Seguimos aquí”.
La quinta reivindicación fue lingüística y cultural: se negó a hablar en inglés durante casi todo el show, reafirmando que el español también es lengua de poder global y que, como él mismo dijo, no hacía falta entender las palabras, sino aprender a bailar y disfrutar.
La sexta reivindicación fue una celebración abierta de Puerto Rico y de la cultura latina en toda su diversidad. La narrativa del espectáculo incluyó escenas reconocibles para millones de personas en América Latina, como el niño dormido en medio de una boda interminable, y una energía donde la crítica social convivió con la sensualidad, la sonrisa y el goce.
La escena de la boda durante el Halftime Show del Super Bowl LX no fue una puesta en escena: fue real. Así lo confirmó el representante de Bad Bunny, quien reveló que la pareja había invitado al artista a su matrimonio y que, en un gesto de reciprocidad y amor, él les permitió casarse en pleno show. La imagen de los niños aprendiendo a bailar, junto al niño dormido en las sillas —una postal inconfundible de cualquier boda latina— conectó con millones desde la memoria colectiva. Más allá de lo anecdótico, la boda se convirtió en un símbolo poderoso: la posibilidad de unirnos sin borrar nuestras individualidades, de coexistir desde el amor y de demostrar que, incluso en escenarios marcados por el miedo y la exclusión, el afecto y la diversidad siempre terminan venciendo.
La gran invitada sorpresa fue Lady Gaga, quien cantó “Die With A Smile” en versión salsa antes de bailar junto a Bad Bunny, demostrando que incluso una estrella global del pop puede adaptar su música al ritmo latino sin perder identidad.
Lady Gaga cantó y bailo salsa
La presencia visible de una pareja gay perreando durante “Yo perreo sola” convirtió el Super Bowl en un acto de afirmación: cuerpos disidentes, deseo sin permiso y diversidad celebrada en uno de los escenarios más heteronormativos del planeta.
COLOMBIA PRESENTE
KarolG en La Casita
La presencia latina y colombiana también brilló con fuerza. En “la casita” se dejó ver a Karol G, junto a artistas como Pedro Pascal, Cardi B, Jessica Alba y Young Miko, mientras la actriz barranquillera Sofía Vergara fue captada en la tribuna y protagonizó un comercial del medio tiempo para Telemundo. En el campo, el jugador Christian González, de padre colombiano y figura de los New England Patriots, hizo visible la bandera de Colombia en su traje durante un evento previo al partido, sumando otro gesto de orgullo latino en uno de los escenarios más vistos del planeta.
Al finalizar el espectáculo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo calificó en Truth Social como “uno de los peores de la historia” y dijo que “nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo”. Puede que no todos comprendan sus palabras, pero el mensaje fue claro: amor frente al odio, identidad frente a la negación y cultura latina frente al silencio. Y como dejó claro Bad Bunny en el Súper Tazón, seguimos aquí… y bailando.












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