jueves, 28 de junio de 2018

¿Por qué celebramos el día del orgullo gay? ¿Qué ganamos con ello?

¿Por qué se celebra el día del orgullo el 28 de junio? 

Todo se resume a un evento acontecido el 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall, localizado en Greenwich Village, Nueva York. 








Por HAROLD SÁNCHEZ*

Cada 28 de junio, alrededor del mundo celebra el día del orgullo gay, fecha utilizada para resaltar las características positivas y los aportes importantes de la comunidad LGBT hacia la sociedad. Miles de personas que hacemos parte de este colectivo salimos a las calles ondeando la famosa bandera arcoíris por todo lo alto. Algunos utilizan vestuarios muy famosamente asociados con la comunidad, como las famosas drag queens, los sensuales angelitos, o simplemente llevan franelas con distintivos o logotipos de fundaciones que apoyan la causa social LGBT. 

Asimismo, se despliegan pancartas con mensajes afectuosos hacia las personas miembros de nuestra comunidad, expresando amor y cariño hacia quienes se atreven a gritarle al mundo que le gusta alguien de su mismo sexo, o que desean cambiar de género y, como toda celebración, no pueden faltar la música, los bailes, las fiestas e incluso otros eventos culturales dirigidos a fomentar una imagen positiva de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

Ahora, todo en este planeta tiene un origen. ¿Cuál es el de este evento? ¿Por qué se celebra el día del orgullo el 28 de junio? Todo se resume a un evento acontecido el 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall, localizado en Greenwich Village, Nueva York. 





A mediados del siglo XX, en Estados Unidos, las personas que gustaban de otros de su mismo sexo eran penalizadas con cárcel o sometidas a terapias con el fin de “curarlas”. La comunidad homosexual de esa época debía esconder su sexualidad del público, y quienes querían compartir momentos en pareja o con amigos tenían que acudir a sitios clandestinos, escondiéndose de las autoridades.  


Alberto Ferreras escribe en un artículo para Vanity Fair: “Eran tiempos en los que la vida homosexual era furtiva, en edificios abandonados, cines oscuros y baños malolientes. Nada de hotelitos románticos para los encuentros gays. Debían esconderse en los camiones que llevaban las reses a las carnicerías del Meat Packing District.”




Por otro lado, Richard Segalman, pintor que solía vivir frente al Stonewall Inn, recuerda: “El misterio y el peligro siempre eran parte de los encuentros y yo me terminé acostumbrando a eso, hasta el punto que ahora lo echo en falta”


Para Segalman, cuyo trabajo ha sido exhibido en importantes galerías y museos, gracias a su talento con los pinceles, declarar al mundo su verdadera sexualidad representaba un peligro, no solo porque podía perderlo todo, sino por correr el riesgo de ser encarcelado, o peor, que se le sometiera a terapia con electroshock o a una lobotomía para “sacarle los demonios homosexuales”. 


Como puede leerse, ser una persona LGBT durante la primera mitad del siglo XX significaba vivir con miedo y arriesgarse a tener experiencias espantosas si le contaban a alguien al respecto.    

Los homosexuales y lesbianas en ese entonces, debido a la represión y al hostigamiento del cual eran víctimas, se veían forzados a esconderse cuando querían ser ellos mismos. Por ello, los sitios donde los recibían eran muy pocos, y los lugares exclusivos para ellos eran aún más escasos y clandestinos. La policía, al saber de esto, solía llegar en algunos días de la semana a estos establecimientos y apresaban a algunos. Ferrara escribe: “A los jóvenes de aspecto masculino los dejaban ir, y se llevaban siempre un camión cargado de travestis que no oponían resistencia.” 

Sumado a esto, los dueños y administradores de los bares eran miembros de la mafia, quienes para mantener el lucro de sus negocios acordaban con la policía “cuotas de arrestos que usualmente se producían los martes o miércoles, para que los fines de semana pudieran forrarse cómodamente, pero manteniendo el ambiente de miedo”, continúa escribiendo Ferrara.   



El cambio

Pero todo cambió la madrugada del 28 de junio  de 1969 cuando, pasada la 1 am, los policías llegaron a hacer redadas y apresaron a algunos como siempre lo hacían. Lo diferente es que esta vez los clientes del bar, cansados de estos incidentes y de tanta persecución, decidieron arremeter contra los oficiales en defensa propia.

Los agentes en un principio se tomaron las cosas a la ligera pero luego, ante la multitud que les rodeaba golpeándoles y lanzándoles objetos, se vieron forzados a refugiarse dentro del bar. Sin embargo, la multitud enardecía en las afueras, golpeando la puertas del bar con un parquímetro que arrancaron de la acera y hasta tratando de incendiar el lugar, mientras al mismo tiempo lanzaban botellas y piedras.  


El escritor estadounidense John O’Brien, quien se encontraba presente y participó en lo acontecido comenta: “Los gays nunca habían sido una amenaza para la policía. Se esperaba que fuéramos débiles, incapaces de defendernos. Pero ahí estábamos, peleando y atacándolos”

Al pasar cierto rato llegaron refuerzos policiales que sacaron a la multitud hacia la avenida. Lo que estos no se imaginaban era que los gays le darían la vuelta a la manzana para llegarles por detrás y seguir atacando en un combate que duró toda la noche. Según una reseña publicada por Comunidad Homosexual Argentina (CHA) en su página web www.cha.org.ar, trece personas fueron detenidas esa noche, y cuatro policías, al igual que varios manifestantes, fueron heridos. 



Sin embargo, todo no terminó ahí, porque a la noche siguiente otra multitud se reunió en el lugar para volver a combatir a la policía. Este, según continúa contando Ferraras en su reseña, fue más sangriento tras la implementación de bombas lacrimógenas, y al haber docenas de heridos. Más aún, los manifestantes volvieron a la siguiente noche a continuar enfrentándose a los oficiales. 




Celebración del orgullo

Todos estos acontecimientos motivaron el nacimiento de nuevas organizaciones que comenzaron a repartir panfletos y a escribir cartas a la prensa exigiendo justicia y, un año después, al cumplirse el primer aniversario de las protestas, varios grupos activistas que ya venían manifestándose a favor de los homosexuales en las décadas anteriores, junto a los recién formados, se unieron y realizaron una marcha a través de la sexta avenida, partiendo desde Christopher St. Hasta Central Park, en la ciudad de Nueva York. Dicha marcha no solo era para exigir justicia por los crímenes cometidos contra la comunidad LGBT, sino para demostrar a la sociedad que no le tenían miedo, y que su sexualidad no determinaba su status como seres humanos, lo que dio inicio al Movimiento de liberación LGBT. 

Diversos grupos de Estados Unidos decidieron tomar junio como el mes del orgullo, así como el último domingo de este mes para realizar sus marchas del orgullo en conmemoración de lo sucedido en el Satonewall Inn esa madrugada del 28 de Junio de 1969.


En resumen, varios miembros de la comunidad LGBT neoyorkina de finales de los años 60 despertaron ante el mundo un hecho muy importante para ellos: la sexualidad de una persona no la define. Se puede ser gay, lesbiana, bisexual o transexual y llevar una vida completamente normal, con una carrera universitaria, un trabajo, e incluso familia. Fueron estas personas cansadas de los abusos de la autoridad y tanta persecución quienes, al revelarse ante el sistema que tanto los acongojaba, abrieron las puertas para que muchos en todo el mundo puedan vivir tranquilos, sin temor a discriminación.


Aún hoy hay mucho por hacer. Varias sociedades se encuentran todavía renuentes a acepar la diversidad sexual Muchos son los niños y jóvenes que a diario piensan en el suicidio al sentirse incomprendidos y asustados gracias a la desinformación existente referente a la orientación sexual, así como muchos son discriminados (sin importar sus capacidades) por su sexualidad.Marchas del orgullo alrededor del mundo son algunos de los pasos necesarios para construir una sociedad más informada y receptiva hacia estos temas, de manera que, como personas LGBT, podamos vivir felices, con la seguridad de un futuro próspero y hermoso como seres humanos, la cual es nuestra característica principal.







Por Harold Sánchez, periodista
Twitter @haroldesv_ 





















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Stonewall Inn, icónico bar gay, es nombrado monumento histórico

https://orgullolgbtcolombia.blogspot.com/2015/06/stonewall-inn-iconico-bar-gay-es.html



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