Hace 45 años la homosexualidad dejó de ser delito en Colombia
Manuel Antonio Velandia Mora, PhD*
Cuatro artículos del Código Penal (CP) colombiano de 1936 sin nombrar la homosexualidad la perseguían.
El artículo 323, castigaba los llamados “actos contra el pudor”; el 324 criminalizaba el acceso carnal entre hombres bajo la noción de “abuso” o “acto antinatural”; el 326, que asociaba homosexualidad y “corrupción”; y, el 329, sancionaba los “ultrajes públicos al pudor”, habilitando la persecución de afectos, cuerpos, travestismos y disidencias de género.
Jueces, policías y discursos médicos y religiosos construyeron criminalizaron las sexualidades no hegemónicas, La sospecha permanente convirtió el deseo homosexual en delito moral, y objeto de persecución cotidiana.
La lucha política sostenida del Movimiento de Liberación Homosexual Colombiano (MLHC/1977), en cabeza de Manuel Velandia y Guillermo Cortes lograron que la homosexualidad dejara de ser delito el 23 de enero de 1980, la norma entró en vigor el 23/01/1981.
La despenalización ocurrió durante el gobierno de Julio César Turbay Ayala, quien impuso el Estatuto de Seguridad, uno de los dispositivos represivos más duros del siglo XX colombiano, legalizó la persecución política, las detenciones arbitrarias, la tortura y los tribunales militares para civiles, al mismo tiempo retiraba del CP
la criminalización explícita de la homosexualidad. Aunque Turbay jamás se reconoció aliado de las luchas sexuales, el Estado tuvo que ceder. No por convicción, sino por presión; no por empatía, sino por agotamiento de un modelo jurídico abiertamente persecutorio.
Aunque la homosexualidad fue despenalizada, la represión no se detuvo. La policía continuó utilizando figuras como la “vagancia”, el “escándalo público” o la “conducta antisocial” para hostigar a las mujeres trans y a algunos homosexuales que consideraban “muy amanerados”.
Los derechos sexuales en Colombia nacieron en conflicto, no en consenso.


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