FOLLIAMIGOS: Cuando te haces amigo del sexo casual
¿Qué ocurre cuando buscas sexo casual, pero terminas forjando una amistad con esa persona?
Para algunos, puede ser la necesidad de compañía lo que los lleva a conversar y establecer un vínculo más allá de lo físico. En otros casos, ambas personas son simplemente extrovertidas, empáticas y encuentran afinidad sin que necesariamente exista una intención romántica.
Por Harold Sánchez*
Existen muchas formas de amistad, pero en el mundo gay hay dos que destacan por su frecuencia: el “folli amigo” (amigo solo para sexo) y los amigos con beneficios. El primer caso se centra exclusivamente en la actividad sexual. En el segundo, se trata de una relación más amplia: pueden compartir conversaciones, salir juntos, cultivar una conexión amistosa y, ocasionalmente, mantener encuentros íntimos.
Algunas personas afirman que es imposible ser amigo de alguien con quien se tiene sexo. ¿Es esto cierto? La respuesta depende, en gran medida, de la madurez emocional de las personas involucradas. Hay quienes son capaces de tener relaciones sexuales respetuosas, sin confundir el deseo físico con los sentimientos afectivos, y al mismo tiempo desarrollar una amistad genuina.
El deseo sexual es una necesidad humana natural, al igual que la necesidad de socializar. A veces, el sexo puede convertirse en el punto de partida para conocer a alguien que, lejos de ser solo un encuentro efímero, se transforma en un buen amigo.
¿Te atreverías a establecer una amistad con alguien con quien ya tuviste sexo? Personalmente, lo considero una experiencia interesante. He hablado con hombres con los que he compartido momentos íntimos y he descubierto en ellos personas valiosas, con quienes puedo conectar más allá del sexo —sin que haya necesidad de involucrar emociones románticas.
También puede ocurrir que ambas personas estén atravesando un momento difícil en sus vidas. El encuentro sexual, entonces, se convierte en un espacio seguro donde, además de placer, encuentran la oportunidad de hablar y desahogarse. A veces, los desconocidos escuchan mejor que los amigos de toda la vida. Aunque, por supuesto, no todos los casos son así: siempre existe el riesgo de encontrarse con alguien indiferente o egoísta, que se aburra y te pida que te vayas a los cinco minutos de haber llegado.
Se dice que cada nuevo encuentro con alguien abre la posibilidad de múltiples caminos: una relación amorosa, una amistad o simplemente una experiencia casual. Incluso un encuentro sexual sin mayores expectativas puede dar paso a una amistad profunda y duradera.
Un joven al que llamaremos Diego compartió su visión sobre este tema, y cito:
“Hoy en día reconozco que soy más feliz estando soltero que en una relación. Eso hace que el sexo sea un placer que solo comparto con personas en las que confío plenamente dentro de mi círculo de amistades, sin crear situaciones que lleven a malentendidos. En otras palabras, la amistad va primero. Si una de las partes dice: ‘no podemos tener sexo siendo amigos’, eso se respeta. Pero si, por el contrario, hay un acuerdo mutuo y se disfruta de la sexualidad sin compromisos, entonces se disfruta —y la amistad continúa con aún más confianza.”
Ciertamente, el terreno entre el sexo y la amistad es complicado, y no todos saben manejarlo. Algunos prefieren que los encuentros sexuales queden solo en eso y no mantener el contacto, otros disfrutan de verse más veces y convertirse en “folli amigos”, y algunos van más allá y establecen una amistad con beneficios. Incluso hay quienes terminan iniciando una relación amorosa, pero eso ya es material para otra entrega.
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