domingo, 15 de mayo de 2016

7 razones para perderle el miedo al Matrimonio Gay

En Colombia son pocas las ocasiones en las que hay motivos de celebración. En serio. Y la aprobación del matrimonio igualitario debería ser un momento para alegrarse. Si usted está en desacuerdo, esta nota es para usted.

Antes de 1957 –hace apenas sesenta añitos– las mujeres no podían votar en Colombia. Antes de eso, varias iniciativas para reconocerles ese derecho tan básico en una democracia fracasaron en el Legislativo; y en 1946 la ONU invitó a todos los países americanos a actualizar sus leyes para solucionar este vacío y crear mayor igualdad entre sus ciudadanos, sin importar su género. Pero tuvo que pasar más de una década para que las cosas cambiaran de manera definitiva.

El camino para el reconocimiento de los derechos de la comunidad LGBTI ha sido muy similar. El 7 de abril de este año Colombia se convirtió en el país número 24 en aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Lo hizo tras varios años de pequeñas conquistas y mediante una decisión de la Corte Constitucional sobre este tema que había sido bloqueado repetidamente por el Congreso. Lo hizo, también, pese a la oposición de la mayoría de la población: cerca del 70% de los colombianos no están de acuerdo con este tipo de uniones, según explica Mauricio Albarracín, ex director de la ONG Colombia Diversa e investigador de Dejusticia.

La cifra –bastante alta– da para varias preguntas: ¿quién le teme al matrimonio gay? (¡plop!), ¿por qué?, ¿hasta cuándo?, ¿cómo superarlo? Se podría decir que en Colombia, donde la mayoría hemos sido educados mirándonos el ombligo, a punta de rosario y machismo tropical, cuesta trabajo entender que el tiempo cambia y que el mundo evoluciona hacia el bienestar y la igualdad de todas las personas. Se ha dicho, como se dijo sobre el voto femenino, que la familia desaparecerá y que es un riesgo para el futuro de la humanidad. Sin embargo, aquí seguimos, todos paridos por mujeres con derecho a votar. Y así seguirán la mayoría, concebidos por padres heterosexuales, aunque los gays se casen. Y también habrá otros que nacerán como el resultado de inseminación artificial o como el resultado de familias diversas, con igual legitimidad de existir.

Para profundizar, aquí van siete razones por las cuales vale la pena perderle el miedo al matrimonio gay:




1. Empecemos con varias razones en una: La gente gay se casa con gente gay. La gente heterosexual se casa con gente heterosexual. La gente gay no se casa con gente heterosexual. Aunque los gays se casen, los heterosexuales podrás seguir haciéndolo con la misma validez que antes.

2. Los gays se casan ante notarios y jueces, no ante sacerdotes. Aunque deberían poder hacerlo si ambos son religiosos, pero ese es otro tema.

3. Para salvar la institución del matrimonio, lo mejor es dejar que los gays se casen. Según las estadísticas, Colombia es uno de los países del mundo donde menos matrimonios se celebran. ¡A casarse entonces, homosexies de Colombia y el mundo!

4. Los países donde hasta el momento se ha aprobado el matrimonio gay tienen una larga tradición por respeto a los derechos humanos, tienen economías prósperas y altos índices de desarrollo humano.

5. En contraste, los países donde se castiga la homosexualidad se caracterizan por tener gobiernos autoritarios y altos grados de corrupción. ¿Huevo o gallina?

6. El matrimonio gay no mató a los dinosaurios. Como especie nos amenazan el cambio climático y como sociedad la corrupción, no el amor compartido entre dos adultos. Es más probable que nos exterminen los extraterrestres o un asteroide a que nos acabemos por el matrimonio gay. Por difícil que parezca creerlo.

7. Sólo los grandes tiranos de la historia han basado su poder en la negación de los derechos de los otros.

La primera Ley de Newton dice que “Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él.” En nuestro caso, la Corte Constitucional dio el empujón definitivo para que como sociedad avancemos en una dirección más justa para todos los ciudadanos.

La tercera Ley de Newton también establece que “Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria”. Esperemos que en nuestro caso, seamos más del 50% los que entendamos que avanzamos más como especie sin ver nuestras diferencias, y enfocándonos mejor en nuestra humanidad. Hay, en realidad, más de siete razones para hacerlo.

Por DANIEL VÉLEZ DE LA HOZ
Tomado de http://loqueimporta.co/

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