martes, 11 de junio de 2013

Más que un Homosexual

Por José D. Rueda Plata 

Ésta tarde, mientras iba en T1 de Metrolínea, para mi casa, pude ver un chico por Diamante, en el puente, con cara desgarradora y que de lejos se le notaba que es Homosexual.

Me hizo recordar algo. Una noche con unos amigos en una tienda cerca a mi casa estabamos tomando unas cervezas, cuando en la oscuridad de la noche y en el frío estremecedor que la caracteriza aparece una persona, alrededor de unos 30 años tenía, que se acercó tímida y amablemente, con voz suave y delgada ofreciéndonos una pobre y destartalada grabadora, de esas típicas que utilizamos en el '95, más o menos. 

No quiero juzgarlo sin antes conocerlo, porque sin necesidad de sentarme a tomar un café o un frappé en cualquier parte de ésta, a veces, cruel ciudad me di cuenta que por dentro cargaba un dolor plenamente perceptible a mis sentidos. Dolor que se notaba que estaba cargando año tras año y que ésta, también a veces, cruel vida lleva a ciertas personas a desconfiar, incluso, de sus propias palabras; tal como dice el adagio popular "desconfía hasta de su propia sombra". Un dolor que quizá él no quiera que las personas que estabamos en su entorno, en ese momento, lo percibieramos.

No sé si mis amigos, al igual que yo, alcanzaron a sentir ese dolor que transmitía aquella mirada enternecida y que al mismo momento causaba alerta, gracias a desgracias del país que no ahondaré en éste momento. 

Continúo, ofreciendo la grabadora nos dice que cualquier cosa que le podamos dar por ella se sentiría muy agradecido. No es necesario que nos comentara las penuarias y antecedentes que llevaba por dentro, para ese entonces, que lo llevaron a semejante situación, que no significa que sea menos que nosotros, que nos estabamos pagando unas cervezas, pero sí una situación precaria. 

Con sus múltiples rasgos y particularidades pude sentir que esa persona es Homosexual. Como dije anteriormente, no pretendo juzgar a priori de conocerlo, comento lo que percibí. 

Inmediatamente me hizo pensar en aquéllos pobres desafortunados que tanto la cruel familia y la inmensuarable insensibilidad y crueldad de la sociedad en la que vivimos le puede aplicar a personas que son discriminadas, inclusive por su propia sonrisa, por ser algo que ellos no pudieron elegir, o por ser algo que no pudimos elegir, sino que la vida (o llámese Dios, Universo o como quieran) eligió por él, y que, es él precisamente quien tiene que llevar una cruz, piedra, un peso absurdo en su espalda por ser algo que sencillamente no eligió y que no lo hace sentir cómodo debido a ésta, siempre, cruel sociedad.Quizá en sus reflexiones profundas, en aquéllos momentos de soledad, momentos entre el "él" interno, quizá deshecho, y el "él"  concluyen y se dirán en coro casi que infernal "NO DEBÍ NACER HOMOSEXUAL, DEBÍ NACER 'NORMAL'". 

Más que lástima que me den personas que tengan que padecer semejantes dolores infrahumanos como la discriminación de su familia y de la sociedad siento su dolor, no sólo por el hecho de también ser Homosexual, sino por el hecho de ser un Ser Humano, que al igual que él, quizá no de la misma forma, me ha golpeado la vida con tanta sutileza y fuerza, al mismo tiempo que han forjado lo que hasta hoy soy o por lo menos lo que hasta hoy quiero en realidad ser. 

Éste chico, el del puente, que aunque no conozco su verdadera realidad fáctica, puedo decir que sentí dolor al verlo.

El, pues, señor de la grabadora, él, él que desde ese entonces, unos 2 años atrás, me ha hecho pensar en la cruda vida a la que algunas personas son sometidas por el hecho de no ser como pretenden los de a su alrededor que sean. Él que muchas noches me hace pensar en la fortuna que he tenido, y no con el dinero precisamente o académicamente. Fortuna de tener, aunque sean contados, y creo que es mejor, amigos que me han apoyado así como familiares y otras personas que aunque no son mis amigos y que sé que el nivel de hipocrecía es altísimo me hacen crecer, me hacen identificar esa clase de personas para encender la alerta. 

El, pues, señor de la grabadora luego de una negativa rotunda de todos los presentes, incluyéndome, se desvanece en las oscuras y frías calles de donde nos encontrabamos. Él, que quizá pudo vender la grabadora para tener algo de dinero en ese momento, y ojalá, espero, esté en unas mejores condiciones.

Para los que lean esto, entiendan que ser diferentes no es significado, en sí, de diferencia. Ser diferentes es un completo camino por recorrer, sentimientos nuevos, perfeccionar nuestra perspectiva de la vida y cumplir, acorde con nuestro deseo más íntimo, lo que queremos en ella.

Para terminar, sólo les pido que no discriminen. Entiendo que a veces es complicado tratar a una persona supremamente diferente a nosotros, o a ustedes, y con esto me refiero a los Homosexuales, sobretodo. Pero, sin embargo, recuerden: somos personas, somos Seres Humanos que sentimos, pensamos, disfrutamos y amamos.

Texto por José D. Rueda Plata
@JoseRuedaPlata 

Reacciones:

2 comentarios :

interesante, muy bueno,, con toda razón para reflexionar

Demasiado estremecedor me llego al corazon

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