domingo, 12 de junio de 2016

Todo sobre el Ataque de fanático religioso a Bar Gay de Orlando que dejó 50 muertos 53 heridos

Cómo fue el ataque en un club en Orlando, EE.UU., en el que murieron al menos 50 personas?



Al menos 50 personas murieron este domingo en un ataque con arma de fuego ocurrido en un club nocturno de la comunidad LGBT de la ciudad estadounidense de Orlando, en el estado de Florida.

El alcalde de la ciudad, Buddy Dyer, informó también que los heridos suman al menos 53, muchos de ellos en condición crítica.

El atacante, abatido por las autoridades, se llamaba Omar Mateen y era un ciudadano estadounidense de 29 años y de padres afganos que ya había sido interrogado por el Buró de Investigaciones Federales (FBI, por sus siglas en inglés) en 2013 y 2014.

El FBI señaló que, antes del tiroteo, el atacante declaró su lealtad al autodenominado grupo extremista Estado Islámico (EI) a través de una llamada al número de emergencias 911. Sin embargo, los servicios de investigación estadounidenses todavía indagan si existe alguna conexión entre lo sucedido con EI (ISIS). Un oficial de policía de Orlando señaló a la BBC que todavía no se puede vincular lo sucedido en la discoteca Pulse en la madrugada del domingo con el grupo extremista.


Se trata de la masacre de mayor dimensión en la historia reciente de EE.UU.

¿Qué sabemos hasta el momento sobre el ataque? Cómo pasó? El ataque inició a eso de las 02:00 hora local (06:00 GMT), según el jefe de la policía local John Mina. Pulse, una de las discotecas más grandes en Orlando, Florida, celebraba una noche latina que ya se acercaba a su fin cuando Mateen abrió fuego en las instalaciones. Poco después, el club nocturno publicó en su página de Facebook: "Todo el mundo salga de Pulse y sigan corriendo."


"Escuchamos varios disparos. En la parte en la que yo estaba, varios nos tiramos al suelo. Yo no pude ver ni al atacante ni si había heridos", le dijo a la BBC Ricardo Negrón Almodóvar, quien se encontraba en el local.


"Hubo muchos (disparos), al menos 30", le contó a la BBC Juan Riviera, otro de los asistentes.

Las autoridades luego relataron que el hombre entró al local armado con una pistola semiautomática de nueve milímetros, un rifle de asalto AR de calibre .223 y "algún tipo de artefacto" en su cuerpo. El atacante logró capturar a varios rehenes durante unas dos horas e intercambió disparos con unos 14 operativos de la policía antes de ser abatido. Y durante el enfrentamiento un agente de policía recibió un disparo, pero su casco blindado le salvó la vida.



 


El gobernador del estado, Rick Scott, declaró este domingo el estado de emergencia en el condado de Orange, donde está situada la ciudad, para facilitar la investigación de las autoridades federales.

En videos compartidos a través de las redes sociales se pudieron ver a numerosas patrullas y ambulancias frente al céntrico establecimiento, así como gente siendo atendida por los servicios de emergencia.

"Hay sangre por todos lados", dijo el alcalde Dyer describiendo el interior del centro nocturno. El alcalde pidió a los residentes de la ciudad este domingo que donaran sangre para los que permanecen heridos.

Hasta ahora los fallecidos identificados son:

Edward Sotomayor Jr., de 34 años.
Stanley Almodovar III, de 23.
Luis Omar Ocasio-Capo, de 20.
Juan Ramón Guerrero, de 22.
Eric Ivan Ortiz-Rivera, de 36.
Peter O. Gonzalez-Cruz, de 22.
Luis S. Vielma, de 22.
Kimberly Morris, de 37.

La ciudad de Orlando actualizará los nombres de las víctimas identificadas en este sitio web.

Quién era el atacante



Omar Mateen tenía 29 años de edad y residía en Fort Pierce, una ciudad localizada a dos horas en automóvil al sur de Orlando, en el condado de St. Lucie. El FBI primero entrevistó a Mateen en 2013 luego de que hiciera "comentarios incendiarios" a un colega. La investigación se cerró.

En 2014 el FBI entrevistó al atacante de nuevo sobre una posible conexión con el atacante suicida estadounidense Moner Abu Salha, que se unió al autodenominado grupo Estado Islámico (EI) en Siria. Un portavoz del FBI dijo que el hombre armado llamó al servicio de emergencia 911 antes del ataque y declaró su lealtad a Estado Islámico. Todavía no han sido confirmados los vínculos entre Mateen y el EI.

Sin embargo, los departamentos de policía en todo el país están aumentando el patrullaje cerca de lugares frecuentados por la comunidad LGBT. En Los Ángeles, un hombre armado fue detenido por la policía de Santa Mónica mientras se dirigía al evento de la comunidad llamado "LA Pride".

El padre de Mateen le dijo a la cadena televisiva NBC News que su hijo se enojó mucho cuando vio recientemente a dos hombres besándose en Miami.

El FBI dijo que el incidente estaba siendo tratado como un "acto de terrorismo", pero que todavía había que determinar si se trataba de terrorismo internacional o doméstico. Un escuadrón antibombas fue enviado al club Pulse para investigar varios artefactos sospechosos.

Fin de semana trágico

EE.UU. no es ajeno a tiroteos de este tipo: según el proyecto Mass Shooting Tracker, sólo el año pasado en el país se registraron 372 "tiroteos masivos", como se denomina a aquellos que producen cuatro o más víctimas, entre muertos y heridos.

Pero por el número de víctimas, el de este domingo es el peor en la historia reciente de EE.UU. Y el ataque contra Pulse también se produce menos de 48 horas después del ataque con arma de fuego que le costó la vida a la cantante Christina Grimmie, en la misma ciudad de Orlando. La cantante de 22 años estaba firmando autógrafos luego de un concierto cuando Kevin James Loibl, de 27, le disparó. Todavía no se sabe cuáles fueron los motivos de Loibl, quien se quitó la vida de un disparo.

Lo mismo sucede por el momento con el ataque contra Pulse, aunque el FBI aseguró que no había nuevas amenazas inmediatas. Y el alcalde de Orlando llamó a la ciudad a permanecer unida. "Nuestra comunidad es fuerte. Tendremos que ayudarnos los unos a los otros para superar esto", dijo Dyer.

Redacción BBC Mundo



MENSAJE DE PRESIDENTE OBAMA










Golpe a la comunidad gay
La visibilidad hace a los gais más libres y, paradójicamente, más fáciles de atacar



Amigos y familiares de los fallecidos en el club Pulse de Orlando, tras conocer su muerte. 
(Foto STEVE NESIUS REUTERS)

Mucho camino se ha tenido que recorrer en Estados Unidos a lo largo de décadas pasadas para que una variada comunidad de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LGTB) pueda reunirse un sábado por la noche, sin esconderse, en un bar de una ciudad socialmente conservadora del sur del país, como es Orlando, para disfrutar de unas copas y algo de música en el fin de semana en que una buena parte del país ha celebrado el Orgullo Gay.

En uno de estos bares, Pulse, han muerto este domingo al menos 50 personas a tiros, objetivo fácil de un radical armado hasta los dientes. No hace falta esperar a que la policía concluya sus pesquisas. Con los hechos basta: es la peor matanza a tiros en la historia de EE UU, en un local gay.

Orlando es un claro ejemplo de lo mucho que ha evolucionado el país desde que en 1969 un grupo de gais y lesbianas comenzara a manifestarse contra la represión policial en el pub Stonewall de Nueva York. En aquel entonces quienes demostraran abiertamente su homosexualidad se convertían en unos proscritos, sujetos a discriminación legal en todos los ámbitos imaginables, desde la sanidad al empleo o el ejército.

Mucho camino se ha recorrido en EE UU para que Disney World pueda celebrar unas jornadas gais

Meses después de los disturbios de Stonewall abría en Orlando el centro Walt Disney World, uno de los mayores parques temáticos del mundo, consagrado a la sublimación de algo tan conservador como la familia nuclear, donde los príncipes buscaban a hermosas doncellas y estas soñaban con ingresar en la realeza por la vía del matrimonio.

Hoy, hasta Walt Disney World celebra unas jornadas gais estos mismos días de junio. Cualquier miembro de la comunidad LGTB puede acudir a ese vasto parque temático de Orlando a divertirse de forma abierta, luciendo camisetas rojas para demostrar que los conceptos de ‘normal’ o de ‘familia’ pueden ser muy variados. Es cierto que Disney no organiza oficialmente esta jornada, pero la acepta con una silenciosa solidaridad, abriendo sus brazos y sus cajas registradoras a las decenas de miles de miembros de la comunidad LGTB que acuden a Orlando esos días.

Parecería, pues, que EE UU haya llegado a la igualdad plena. ¡Tiene hasta un presidente que apoya por primera vez el matrimonio gay! Incluso el Tribunal Supremo ha reconocido el derecho de los homosexuales a casarse con todos los beneficios y obligaciones que marca la ley. Pero nada más lejos. Y no por una cuestión de derechos y libertades, sino de aceptación social.

Volvamos a Disney como empresa que ha abierto camino con un tratamiento especial a los gais. Hace tres meses amenazó con dejar de hacer negocios en el Estado de Georgia si el gobernador sancionaba una ley que permitiría por un lado a empleados del registro civil negarse a oficiar uniones entre personas del mismo sexo por objeción de conciencia y por otro a organizaciones religiosas despedir a personas por su condición sexual. Esa ley no es un episodio aislado. Es una copia, de hecho, de otra que intentó aprobarse el año pasado en Indiana.


El caso es que las políticas pueden haber avanzado y que en las grandes ciudades como San Francisco, Nueva York, Los Angeles o Washington se puede vivir la propia homosexualidad con libertad, pero lo que debería ser normal es aún considerado trato especial. Para que dos hombres o dos mujeres se den la mano o se besen en público, Disney no debería necesitar un día específico para los gais, como si esta comunidad debiera quedar contenida en su propio perímetro.

En algún tiempo futuro será necesario ir más allá: si de verdad hubiera aceptación y normalidad social, no se necesitarían los millones de bares que hay en el mundo como Pulse, un lugar en el que ha sido tan fácil cometer una masacre. Los gais deberían poder mostrarse como tales donde fuera, sin miedos, sin riesgos, sin agresiones.

Eso, sin embargo, es de momento una utopía, y no sólo en EE UU, sino también en países más avanzados en derechos LGTB como España. Hasta que ese día llegue, será necesario que la comunidad gay tenga sus espacios de protección y de reivindicación: días especiales en parques temáticos, bares como Pulse o manifestaciones del Orgullo Gay. Y al fin y al cabo, poco cambiaría que un radical, por motivos que pronto revelarán las autoridades, abriera fuego en ese bar o en cualquier otro, matando a decenas de personas, sean del sexo o de la condición que sean. Para este tipo de locura no hay distinciones que valgan.

http://internacional.elpais.com/


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